viernes, 15 de diciembre de 2023

Ansiedad y Aprendizaje (parte 2)

 Ansiedad y Cognición:

Una Conexión Intrínseca desde la Perspectiva Neurobiológica

Psic. Patricia Gagliardi


La ansiedad, desde un enfoque neurobiológico, encuentra su anclaje en la interacción compleja entre diversas estructuras cerebrales, especialmente en el sistema límbico, cuyo papel central en la regulación emocional ha sido destacado en investigaciones por pioneras como la de Joseph LeDoux (1996).


1. El Sistema Límbico y la Respuesta Emocional:El sistema límbico, una red de estructuras cerebrales que incluye el hipotálamo, la amígdala y el hipocampo, emerge como el epicentro de la respuesta emocional ante estímulos amenazantes. La amígdala, en particular, se revela como una pieza fundamental en la percepción y procesamiento emocional, actuación como un "centro de alarma" que alerta al organismo frente a situaciones potencialmente peligrosas (LeDoux, 1996).

2. Neurotransmisores y la Modulación de la Ansiedad:El desencadenante de la ansiedad implica la liberación de neurotransmisores, como la noradrenalina y la serotonina, que amplifican las señales de alerta en el sistema nervioso central. Este proceso neuroquímico, conocido como "activación simpática", no solo regula la respuesta emocional inmediata, sino que también afecta la cognición al influir en la plasticidad sináptica y la comunicación entre neuronas (Arnsten, 2009).

3. Impacto de la Ansiedad en la Cognición:La ansiedad, al incidir en el sistema límbico y modular la liberación de neurotransmisores, impacta directamente en las funciones cognitivas. Investigaciones señalan que la hiperactividad amigdalina asociada a la ansiedad puede comprometer la memoria y la toma de decisiones (McGaugh, 2004). Además, la activación prolongada del sistema de respuesta al estrés puede resultar en cambios estructurales en el hipocampo, afectando la consolidación de la memoria y la adaptabilidad cognitiva (Sapolsky, 2003).

4. Plasticidad sináptica y Cambios en la Red Neuronal:La ansiedad, al influir en la liberación de neurotransmisores y la activación de regiones cerebrales clave, puede inducir cambios en la plasticidad sináptica, la capacidad del cerebro para modificar la fuerza de las conexiones neuronales. Esta plasticidad juega un papel crucial en la adaptación cognitiva y la formación de patrones de aprendizaje (Malenka & Bear, 2004).

5. Implicaciones para la Educación desde una Perspectiva Neurobiológica:Entender la conexión intrínseca entre ansiedad y cognición desde una perspectiva neurobiológica ofrece insights valiosos para la práctica educativa. Estrategias que modulen la respuesta emocional, como la enseñanza de técnicas de regulación emocional, pueden impactar positivamente en la plasticidad sináptica y, por ende, en la capacidad de los individuos para aprender y adaptarse en contextos educativos (Blakemore & Robbins, 2012).

En síntesis, la neurobiología de la ansiedad proporciona un marco explicativo integral que resalta la interrelación entre emociones y cognición, ofreciendo oportunidades para desarrollar intervenciones más precisas y efectivas en el ámbito educativo.



jueves, 14 de diciembre de 2023

Los niños y la muerte

Las pérdidas forman parte de toda nuestra vida. A cada pérdida le sucede un duelo, superarlo nos permite anclarnos nuevamente en la vida para avanzar. Los niños también sufren muchas pérdidas, aunque sin dudas la más dolorosa es la muerte de los seres queridos y principalmente de uno de los padres. Frente a esta situación nos surge la incertidumbre ¿cómo decirle al niño?.

Psic. Patricia Gagliardi

Acompañando a los Niños en el Duelo: Comunicando la Pérdida de un Ser Querido

Las pérdidas son compañeras ineludibles a lo largo de nuestra existencia, marcando nuestra travesía con un cortejo de duelos que desafían nuestra capacidad de resiliencia. Cada pérdida, una hoja que cae del árbol de la vida, nos obliga a enfrentarnos a la realidad de la transitoriedad. Aunque es un viaje inevitable, son los niños quienes, a menudo, encuentran la ruta más empinada y pedregosa.

La literatura psicológica señala que las pérdidas infantiles, especialmente la muerte de un progenitor, constituyen experiencias emocionales complejas que requieren atención especial. En este contexto, Doka (2002) afirma que "los niños experimentan el duelo de manera única, influenciados por su edad, nivel de desarrollo y la naturaleza de la relación con la persona fallecida". Por lo tanto, la forma de abordar la comunicación de la pérdida se convierte en un componente crucial para su proceso de duelo.

Enfrentarse a la tarea de comunicar la muerte a un niño es un acto delicado que exige una combinación de empatía y claridad. El vocabulario emocional, en este contexto, se convierte en una herramienta esencial para desentrañar los sentimientos que acompañan a la pérdida. No es suficiente con expresar el hecho, es necesario navegar por las aguas tumultuosas de la emoción que se desatan en el niño. Palabras como "tristeza", "dolor" y "ausencia" se convierten en faros que guían al niño en la comprensión de sus propias emociones.

Además, el enfoque de Kübler-Ross (1969) sobre las etapas del duelo —negación, ira, negociación, depresión y aceptación— es un mapa que puede orientar a los adultos responsables. Entender que el niño puede transitar por estas etapas de manera diferente a un adulto, ya menudo de manera cíclica, es fundamental para brindar el apoyo adecuado.

La situación nos coloca ante la difícil tarea de encontrar las palabras correctas para comunicar la pérdida. En este sentido, la obra de Worden (2009) sobre el modelo de tareas del duelo proporciona un marco que destaca la importancia de "aceptar la realidad de la pérdida" como primer paso. Conducir al niño hacia esta aceptación requiere una comunicación abierta y sincera, evitando eufemismos que puedan generar confusión o malentendidos.

La empatía se convierte en un puente crucial en este proceso, permitiendo a los adultos conectarse con las emociones del niño sin subestimar la profundidad de su dolor. Validar sus sentimientos y ofrecer un espacio seguro para expresar sus pensamientos y emociones se vuelve imperativo. La comunicación efectiva, entonces, no solo implica hablar, sino también escuchar atentamente, reconociendo la singularidad de cada experiencia de duelo infantil.

En conclusión, la comunicación de la pérdida a un niño es un acto que requiere sensibilidad, paciencia y compasión. Integrar el vocabulario emocional, respaldado por la comprensión de modelos teóricos, proporciona una base sólida para guiar al niño a través del duelo. Al ofrecer un entorno que valida sus emociones y proporciona apoyo continuo, permitimos que los niños elaboren sus pérdidas de manera saludable, facilitándoles la construcción de un futuro anclado en la esperanza y la resiliencia.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Ansiedad y aprendizaje

La Influencia de la Ansiedad en el Proceso de Aprendizaje desde la Perspectiva de la Neuroeducación (Parte I)

Psic Patricia Gagliardi

La neuroeducación, como disciplina interdisciplinaria, busca comprender cómo el funcionamiento del cerebro impacta en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En este contexto, la ansiedad emerge como un factor relevante que puede afectar significativamente el rendimiento académico. Este escrito explora la interacción entre la ansiedad y el aprendizaje desde la perspectiva de la psicología cognitiva, analizando cómo estas variables se entrelazan en el complejo entramado neuronal.

I. Ansiedad y Cognición: Una Conexión Intrínseca

La ansiedad, un fenómeno emocional propio del ser humano, se presenta como una respuesta adaptativa frente a situaciones de amenaza o estrés. No obstante, cuando esta emoción se intensifica, puede trascender su función adaptativa y convertirse en un obstáculo para el aprendizaje. Según la investigación de LeDoux (1996), el sistema límbico, responsable de las respuestas emocionales, desempeña un papel crucial en la regulación de la ansiedad, influyendo directamente en las funciones cognitivas.

II. Impacto de la Ansiedad en la Memoria y la Atención

La ansiedad, al activar el sistema de alerta del cerebro, puede desencadenar cambios neuroquímicos que afectan la memoria y la atención. En palabras de Eysenck y Calvo (1992), la ansiedad de tipo evaluativo puede interferir con la capacidad de concentración y el procesamiento de información, lo que resulta en una disminución del rendimiento académico.

III. Neuroplasticidad y Ansiedad: Una Perspectiva Optimista

A pesar de los desafíos que la ansiedad plantea al aprendizaje, la neuroplasticidad ofrece un rayo de esperanza. La capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse permite desarrollar estrategias de intervención eficaces. La exposición gradual a situaciones estresantes, combinada con técnicas de regulación emocional, puede propiciar cambios positivos en la red neuronal, como señala Davidson (2000).

IV. Estrategias Neuroeducativas para Mitigar la Ansiedad

La implementación de estrategias neuroeducativas se vuelve esencial para abordar la ansiedad en el contexto educativo. La enseñanza de habilidades de autorregulación emocional, la promoción de un ambiente de aprendizaje seguro y el fomento de la resiliencia son algunas de las intervenciones respaldadas por la literatura, como indican Mrazek et al. (2014).

Conclusión: Hacia una Educación Centrada en el Bienestar Emocional

En conclusión, la ansiedad y el aprendizaje están interconectados de manera compleja, pero la comprensión de esta relación desde la perspectiva de la neuroeducación ofrece oportunidades para intervenir de manera efectiva. Al adoptar enfoques que promuevan el bienestar emocional, la educación puede convertirse en un catalizador para el florecimiento cognitivo y emocional de los estudiantes.

sábado, 15 de julio de 2023

Cronos, el devorador


 “El tiempo es el mejor antagonista, o el único, tal vez” 

J.L. Borges



En la mitología griega Cronos personifica al tiempo. Cronos es un padre paranoico, problemático y devorador de sus propios hijos.

Se casó con Rea y tuvieron seis hijos: Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus. En cumplimiento a la advertencia paterna de que sus hijos se pondrían en su contra como el mismo Cronos había hecho con su padre, decide comerse a sus hijos al nacer.

Sus cinco primeros hijos cayeron en esta suerte pero en su sexto embarazo Rea acude a sus padres Urano y Gea quienes arman una estrategia para evitar también este niño caiga en manos de Cronos.

Rea adquiere una piedra especial la cual envuelve simulando un bebé y fingiendo un parto se la entrega a Cronos para que la devore. Luego ella huye a una isla y allí nace Zeus. Él será criado allí y como Cronos siempre recorría los territorios para detectar cualquier enemigo  que pudiese destruirlo a Zeus lo colgaban de un árbol para no ser visto. 

Rea visitaba a Zeus regularmente y le enseñaba como llevar a cabo su venganza.

Metis preparó una mezcla de sulfato de cobre, jugo de amapola y jarabe de maná para que Zeus se lo diese de beber a Cronos. 

Cronos tras el brebaje vomitó primero la piedra y luego a sus cinco hijos. Se desmayó y Zeus intentó decapitarlo pero no tuvo fuerzas para ello. Solamente logra derrocarlo con la unión de sus hermanos salvados. 

Este mito tiene varios significados simbólicos:

Ninguna figura por  más poderosa que sea puede evitar su propia caída o ser inmune a la evolución o al cambio. Todos los recaudos tomaron siempre terminan siendo insuficientes. El poder de Cronos sucumbe frente a la unión de sus hijos, lo podríamos relacionar con frases populares como “la unión hace la fuerza” o en compañía “se mata al tiempo”. Cronos con poder se ve sumido en el miedo a ser derrocado y lo lleva a cometer actos terribles.

Advierte sobre los peligros del poder absoluto y la necesidad de mantener un equilibrio y una sabiduría en su ejercicio.

También la significación de Cronos devorando a sus hijos simboliza el ciclo de la vida y la muerte. El tiempo es lo transcurre entre la vida y el fin. Estamos hechos de tiempo. Es nuestro creador y nuestro tirano. 

Cómo engañar al tiempo? En el mito a Zeus lo cuelgan de un árbol, podemos relacionar este hecho con de la frase me colgué, o es una colgado.

Aunque hay algo que no podemos negar de estas manifestaciones y es la irreversibilidad del tiempo.

martes, 11 de julio de 2023

Las cadenas de Prometeo

 «Esta es tu recompensa erguido en esta roca, 

sin probar el sueño, sin alivio, sin descanso alguno, 

sin doblar las rodillas… 


estarás dando alaridos, te quejarás de continuo…


 ¡inútilmente!»

Efesto





Prometeo, dentro de la mitología griega, era un titán. Hijo de Japeto y de la ninfa Climenea, fue el principio de todos los seres en las antiguas cosmogonías. Pese a ser un titán difiere de ellos porque los titanes conocen y emplean sólo la fuerza bruta, en cambio Prometeo es el representante de la fuerza y la destreza.
En la guerra de los titanes contra los dioses Prometeo se alió con Júpiter y al terminar la lucha se lo premió siendo admitido en el Olimpo y de tomar parte en las deliberaciones de los dioses. Entonces comenzó la intervención de Prometeo en favor del género humano. Júpiter odiaba a la humanidad y por eso envió un diluvio por lo tanto Prometeo avisó a su hijo Deucalión a quien aconsejó que construyera un arca con la que salvó a la especie humana convirtiéndose así en el bienhechor de los mortales.
Los hombres primitivos llevaban una vida salvaje, conocían el fuego pero no sabían conservarlo. Prometeo engañó a los dioses, se apoderó del fuego para entregárselo a los seres humanos en su beneficio.
Como castigo por su audacia, Zeus lo condenó a ser encadenado a una roca mientras un águila le roía incesantemente las entrañas que renacían a cada picotazo. 
Es posible relacionar este mito con el concepto de la búsqueda de conocimiento y la lucha por la libertad. Simboliza el espíritu humano en su deseo de desafiar los límites, explorar nuevas ideas y obtener conocimiento. Es un impulso relacionado con la curiosidad intelectual y el deseo de comprender y transformar el mundo que nos rodea.
Es el arquetipo de la rebeldía y la lucha por la autonomía individual. Casi el  Robin Hood de los titanes. Él tomó decisiones concientes y auténticas a costa de un tormento eterno. Ese castigo puede relacionarse con las heridas emocionales a las que Prometeo nos insta a bancarias para alcanzar la plenitud psicológica. 
El renacer de su hígado no es más que una metáfora de la fragilidad del hombre y al mismo tiempo de la posibilidad de reponerse, de repararse. 
¿Qué podía haber hecho Prometeo después de haber nacido con ese fuego interno, con ese impulso desafiante, explorador, curioso? Pensarlo sin entregar el fuego, sin enfrentar a Zeus, es imaginarlo también con una herida, pero una herida de impotencia, el águila viviendo en su interior comiendo su hígado por dentro, y toda su fuerza puesta a disposición de aquietar su impulso transformador. Contradigo a Efesto, ¡inútilmente nada!.