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sábado, 15 de julio de 2023

Cronos, el devorador


 “El tiempo es el mejor antagonista, o el único, tal vez” 

J.L. Borges



En la mitología griega Cronos personifica al tiempo. Cronos es un padre paranoico, problemático y devorador de sus propios hijos.

Se casó con Rea y tuvieron seis hijos: Hestia, Deméter, Hera, Hades, Poseidón y Zeus. En cumplimiento a la advertencia paterna de que sus hijos se pondrían en su contra como el mismo Cronos había hecho con su padre, decide comerse a sus hijos al nacer.

Sus cinco primeros hijos cayeron en esta suerte pero en su sexto embarazo Rea acude a sus padres Urano y Gea quienes arman una estrategia para evitar también este niño caiga en manos de Cronos.

Rea adquiere una piedra especial la cual envuelve simulando un bebé y fingiendo un parto se la entrega a Cronos para que la devore. Luego ella huye a una isla y allí nace Zeus. Él será criado allí y como Cronos siempre recorría los territorios para detectar cualquier enemigo  que pudiese destruirlo a Zeus lo colgaban de un árbol para no ser visto. 

Rea visitaba a Zeus regularmente y le enseñaba como llevar a cabo su venganza.

Metis preparó una mezcla de sulfato de cobre, jugo de amapola y jarabe de maná para que Zeus se lo diese de beber a Cronos. 

Cronos tras el brebaje vomitó primero la piedra y luego a sus cinco hijos. Se desmayó y Zeus intentó decapitarlo pero no tuvo fuerzas para ello. Solamente logra derrocarlo con la unión de sus hermanos salvados. 

Este mito tiene varios significados simbólicos:

Ninguna figura por  más poderosa que sea puede evitar su propia caída o ser inmune a la evolución o al cambio. Todos los recaudos tomaron siempre terminan siendo insuficientes. El poder de Cronos sucumbe frente a la unión de sus hijos, lo podríamos relacionar con frases populares como “la unión hace la fuerza” o en compañía “se mata al tiempo”. Cronos con poder se ve sumido en el miedo a ser derrocado y lo lleva a cometer actos terribles.

Advierte sobre los peligros del poder absoluto y la necesidad de mantener un equilibrio y una sabiduría en su ejercicio.

También la significación de Cronos devorando a sus hijos simboliza el ciclo de la vida y la muerte. El tiempo es lo transcurre entre la vida y el fin. Estamos hechos de tiempo. Es nuestro creador y nuestro tirano. 

Cómo engañar al tiempo? En el mito a Zeus lo cuelgan de un árbol, podemos relacionar este hecho con de la frase me colgué, o es una colgado.

Aunque hay algo que no podemos negar de estas manifestaciones y es la irreversibilidad del tiempo.

martes, 4 de julio de 2023

Narciso y la imposibilidad de amar

 


Amar es renunciar a una parte de mi narcisismo


El amor infantil sigue el principio: «Amo porque me aman».

 El amor maduro obedece al principio: «Me aman porque amo».

 El amor inmaduro dice: «Te amo porque lo necesito». 

El amor maduro dice: «Te necesito porque te amo».

ERICH FROMM 


Narciso era hijo de Liriope, ninfa cuyo espíritu estaba asociado a los ríos. Ella fue avisada por Tiresias, un vidente ciego de Tebas, de que su hijo sería muy feliz y viviría muchos años siempre y cuando nunca mirara su imagen reflejada. Consigna muy difícil de cumplir ya que tanto Liriope como Cefiso, su padre, estaban ligados a los ríos que generan fáciles reflejos. 

Narciso era despreciativo con todo aquel que se enamorara de él, ya que su belleza era impactante y no estaba en él reconocer hermosura en nada que lo rodeara, su vanidad se lo impedía.

En sus recorridas por el bosque Narciso es mirado por Eco, una ninfa relacionada con las montañas, poseedora de las voces más hermosas del mundo, don que Hera celara por su voz y por temor de que Zeus la cortejara, entonces hizo que Eco solo pudiera repetir las últimas palabras escuchadas sin posibilidad de producción propia. La timidez se apoderó de Eco y se contentaba con solo mirar a Narciso a escondidas. 

Un día Narciso percibe su presencia y la insta a salir, la rechaza como no podía ser de otro modo y Eco huyó desconsolada. Némesis, la diosa de la justicia y la venganza, al enterarse del sufrimiento de Eco,  decidió ajusticiar al joven. Utilizó todas su astucia para que Narciso mire su bello rostro reflejado en las aguas y provocó que no pudiera dejar de mirarse al observar tanta belleza, pero no podía poseerse, era su reflejo. Por primera vez Narciso era rechazado y finalmente se arroja al agua poniéndose fin. Se dice que en las aguas surge la flor del Narciso.

Este concepto ha sido utilizado por la psicología. No se debe confundir Narcisismo con amor propio. El amor propio se debe tener en medida adecuada, pero hay personas que por su historia particular han sobrevivido desarrollando un narcisismo patológico como trastorno de la personalidad.

El narcisista además de un excesivo amor propio es un destructor de su entorno con intención de dominio pleno, para logarlo recurre a todos los recursos a su alcance, violencia emocional, psicológica y física. 

El narcisista es un inseguro que necesitan al otro no para amarlo sino para que lo amen, y para amarse o creer que se aman. Este otro pueden ser amigos, pareja, familiares, compañeros…. Siempre para su propio beneficio no viendo al otro como alguien sino como algo, como cosa.

Tienen que sentirse dioses dentro de una relación por lo que en la etapa de enamoramiento se sienten geniales  porque se retroalimentan permanentemente. El paso de los años y la disminución de ciertas capacidades no son toleradas por el narcisista. Siempre tienen que demostrar que son los mejores, pero principalmente desmostrarselos a ellos mismos para reducir su inseguridad. Sus pares ideales son personas dependientes, que lo necesiten y gustan ser necesitadas. Los golpes de realidad, de abandonos, pueden hacerlos caer en una profunda tristeza no sin antes haber despreciado al mejor modo Narciso al otro.

Cuál es el origen para que el Narcisista necesite permanentemente beber de las aguas de su reflejo? Fueron niños extremadamente sobrevalorados por su entorno directo o bien su infancia ha sido signada por la indiferencia, son niños no vistos por sus padres, ese vacío generado es el que sigue buscando y tratando de llenar.

El reconocimiento ya sea para llenar el vacío o para reencontrar la adulación infantil recibida será el norte de búsqueda permanente. ¿Colmarlo? Nunca. Estar solos es insoportable. Por instantes pueden corroborar que “si soy amado me ratifica que soy maravilloso”, cuando esta afirmación hace grietas saltan a buscar otras personas que lo confirmen. Y nuevamente realizan el despliegue de plumas a modo de pavo real, impresionando con su plumaje vistoso y agrandado.


¿Qué destacado es el maternaje adecuado para evitar sufrimientos eternos?


Cabe destacar que si bien Narciso se expresa en masculino, es una categoría constituyente de todo género. 

martes, 27 de junio de 2023

Sísifo contemplativo

 




En el apego de un hombre a su vida

 hay algo más fuerte 

que todas las miserias del mundo.

Albert Camus






El mito de Sísifo es una antigua historia de la mitología griega que fue popularizada en un ensayo por el filósofo Albert Camus. En este mito, Sísifo es un rey de Corinto castigado por los dioses por su astucia y su desafío a su autoridad. Traiciona a Zeus. La reiterada acción en la mitología, traición, engaño, castigo, sufrimiento.


El castigo de Sísifo consiste en perder la vista y en hacerlo rodar una enorme roca cuesta arriba hasta la cima de una montaña. Sin embargo, cada vez que está a punto de alcanzar la cima, la roca se resbala de sus manos y rueda nuevamente hasta la base, obligándolo a comenzar de nuevo su tarea. 


Sísifo está condenado a repetir este proceso por toda la eternidad.


Este mito es visto como una metáfora de la existencia humana y su lucha contra el absurdo de la vida. Camus interpreta la figura de Sísifo como un símbolo de la condición humana, condenada a realizar tareas sin sentido y a enfrentarse a la inevitabilidad de la muerte. A pesar de su futilidad, Sísifo continúa perseverando en su tarea, y Camus encuentra en su esfuerzo una especie de heroicidad absurda. 


Camus argumenta que la vida humana es inherentemente absurda, ya que buscamos un sentido y un propósito en un universo indiferente y sin significado y propone “Hay que imaginarse a Sísifo feliz”.
Sísifo en su camino absurdo, repetitivo, tedioso, puede encontrar la dicha de que es posible construir un mundo sin límites donde lo que importa es la pasión por la vida. No se detiene, no se rinde, sigue y, en ese hacer, es feliz.


Sísifo es el mito de la constancia esperanzadora. Hay una especie de felicidad en esa lucha en contra de lo absurdo y la vive con pasión auténtica. Él se resiste a la desventura y renueva sus esfuerzos. 
Me imagino el gesto de Sísifo, sus músculos, el esfuerzo en subir la roca,  imaginar la roca densa, fría, gigante, manteniéndolo ocupado en no ser aplastado, pisando con todas sus fuerzas, sin tiempo para nada más que para hacer eso. También lo pienso orgulloso de su constancia, de su responsabilidad. Pienso que en ese castigo Zeus le consagró, tal vez por error, lo dudo por ser un dios, un posibilidad única. Hay un momento en que al llegar a la cima, la piedra se cae, y es allí donde pienso en Sísifo. Mientras cae la roca se puede lamentar por el esfuerzo en vano o levantar la mirada para contemplar desde la cima, tomar aire, tomar fuerzas. Me lo imagino así, contemplativo. ¿De dónde podía sacar tanta fuerza si no es desde un lugar de agradecimiento, de contemplación, de calma? El filósofo BYung-Chul Han dice que el ser solo se condensa en la pausa. Es en esa pausa que Sísifo se resetea, es por la que vive, no por subir la piedra, sino por verla caer, por contemplar, y sentirse vivo, alejando la muerte a pesar de que  su acecho es constante.


La felicidad de Sísifo la construye sobre la certeza de una herida que genera el sufrimiento y la muerte y eso lo impulsa a ser dichoso pero sin perderlos del horizonte. Somos felices en los momentos en que creemos ilusoriamente que los vencimos o por lo menos los alejamos.
 

La felicidad como una ilusión de distanciamiento.


Psic. Patricia Gagliardi 


lunes, 26 de junio de 2023

El valor de los mitos y el hilo de Ariadna


Todos los mitos y los sueños tienen algo en común,

 y es que todos ellos son escritos en el mismo idioma, 

el lenguaje simbólico.


Erich Fromm


      


      La mitología nos enriquece nuestro análisis de las experiencias humanas. Desde la explicación del mundo, su origen, su naturaleza, sus fenómenos, nuestro lugar en él. Conectan la cultura con la historia. También al estar llena de arquetipos y símbolos que representan patrones y rasgos humanos universales resuenan el en inconsciente colectivo permitiendo comprender las dinámicas de la humanidad.

En su mayoría contienen lecciones y enseñanzas morales ya sea por semejanza o por antonomasia. Advierten sobre las consecuencias de ciertos vicios o de actos perjudiciales y nos permiten reflexionar sobre los aspectos más profundos del hombre como el amor, el sacrificio, la muerte, el destino y el sentido de la vida.

En el mito del Minotauro, Teseo es quien lo libera de su tedio, de su horror, de su soledad, de su rechazo social,  para liberar a los atenienses de ser devorados por la bestia.

Hay un elemento simbólicamente poderoso en este mito y es el hilo de Ariadna. Ariadna, hija de Minos y Pasífae, cabe destacar que era hermana del Minotauro, le ofrece a Teseo, de quien se enamora apenas lo ve, un hilo para que pueda encontrar el camino de salida del laberinto una vez que haya demostrado su valor.  

La pareja se fugó a Grecia pero Teseo una vez huidos la  abandona en una isla a su suerte. Su llanto llegó a los dioses, Dionisio la consoló y le regaló una corona, recibiendo la inmortalidad como constelación.

Ariadna ofrece un recurso por amor, que le salva la vida a Teseo. Es la metáfora del apoyo emocional.  Puede leerse que a Teseo no lo salva el hilo, sino el amor como siempre ocurre. Lo disfuncional de este acto es que el esfuerzo, el amor, la ayuda, tienen una sola dirección, sólo parte desde Ariadna.

El hilo significa la guía, el mantenerse en el camino, encontrar la salida. Otra analogía es la ayuda terapéutica o una ayuda externa.

El laberinto en sí puede simbolizar el arquetipo del viaje o la búsqueda, ese camino lleno de desafíos y obstáculos con abundancia de pruebas, que no necesariamente es externo sino que puede ser un reflejo de la complejidad de la propia mente humana. 

¿Quién no se ha perdido en algún laberinto de la vida y le ha costado la salida, o entregado ovillos de hilo para salvar a otros? Este mito nos regala una acción salvífica, el amor.

Psic. Patricia Gagliardi 



jueves, 22 de junio de 2023

El rol del Minotauro en la familia

 

Reflexiones de nuestra psique a la luz del mito del Minotauro

Psic. Patricia Gagliardi 




-¿Lo creerás, Ariadna? - dijo Teseo-.
 El Minotauro apenas se defendió. 



J.L.Borges  -La casa de Asterión






La mitología nos regala un tesoro de narrativas  para reflexionar sobre nuestro actuar. Es un ayer que no caduca porque responden a las preguntas fundamentales sobre nuestra existencia. Sus arquetipos y símbolos resuenan en nuestro inconsciente colectivo.  

El mito del Minotauro cuenta cómo el rey Minos de Creta, hijo de Zeus y Creta,  deseando poder le solicita ayuda a Poseidón, recibe un toro blanco que debía sacrificar en honor al dios, pero desobedece. Esta desobediencia enfurece a Poseidón y lo castigo con el engaño de Pasífae quien se enamora del toro gracias a que Dédalo le construye un disfraz y logra seducir al toro. De esta unión de desobediencias, secretos, soberbias, ambiciones, mentiras y engaños nace su fruto: el minotauro, la representación, mitad hombre y mitad toro, la bestia para los ojos de todos, lo temido, lo incontrolable, lo abominado por Minos, lo mirado desde lejos por la sociedad, al quien Dédalo le construye su destino tanto como su participación en el origen, su laberinto. El Minotauro vaga en su soledad, en su incomprensión, en su voracidad. Hijo de una familia disfuncional, con todas las dinámicas problemáticas en su despliegue. Pero es él el señalado, el encerrado, y en la sociedad de hoy es el medicado, el que es depositado no en un laberinto sino en la medicina, la psicología, la psiquiatría, la psicopedagogía. Tanto se parecen, la criatura mitológica y el niño posmoderno “con problemas” que tal vez el destino del Minotauro haya sido menos cruel, menos solitaria.

El Minotauro recorría su laberinto, el niño hoy se pierde en un laberinto emocional que nadie calma, que nadie recorre, que su puerta es taponada con la tecnología, sus gritos acallados, sin salida. 

Teseo es su redentor, de liberación, pero también de muerte. 

¿Cuántos jóvenes hoy buscan en tóxicos a un Teseo que los libere?